Entrevista a Rodolfo Fucile
"aprendí a manejarme de ese modo, en la incertidumbre permanente"

 

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date. Febrero 2022

país. Argentina

http://www.rodolfofucile.com.ar/

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Por experiencia sabemos que en una vida hay muchas vidas, por esto cualquier presentación encuentra rápidamente sus límites cuando está basada en el conocimiento vago de una existencia. Nos gustaría dejarte que te presentes y sobre todo que nos cuentes dónde andas metido en estos momentos.

Soy dibujante. Desde hace más de veinte años trabajo como ilustrador “freelance”. Ilustré libros, diarios y revistas, algunos discos, avisos publicitarios y también storyboards para producciones audiovisuales (comerciales y cine).

Además tengo proyectos personales, que suelo editar de manera autogestiva. Publiqué varios libros: Artistas irrelevantes, El Supervisor, Fuera de Serie, Rebusques, Semana Trágica y La Rejilla y Bagatelas, que fue mi primera recopilación de dibujos urbanos. Ocasionalmente expongo de manera individual o grupal (con mis compañeros de
Dibujantes en Colectivo).




Desde hace décadas la asunción de unas condiciones laborales cada vez más precarias por los trabajadores se materializa principalmente por el eterno miedo al desempleo y a una nueva fuerza: la adhesión del trabajador a los nuevos valores empresariales. El nuevo espíritu de la empresa moderna ha construido un universo que responde así a la desmaterialización, la frustración y la decadencia de nuestro mundo por un capitalismo desbocado que nos parece enemigo de la propia vida. Las sucesivas crisis económicas, han uberizado nuestros trabajos, convirtiendo nuestra ya de por sí precarias formas de ganarse la vida en un cuerpo a cuerpo solitario. ¿Cómo te estás organizando personalmente y con los colectivos con los que trabajas en relación con todo esto? ¿Allí sois capaces de al menos teorizar -aunque deberíamos decir más bien poetizar- alguna solución sobre nuestra capacidad de autogestionar nuevas formas de vida y de trabajo?

En primer lugar debería decir que me inicié profesionalmente como “freelance”, en un mercado de trabajo completamente “flexibilizado”. A fines de la década del 90 empecé a buscar trabajo como ilustrador y comprobé que casi la totalidad del trabajo se hacía de manera autónoma. Casi ninguna editorial ni agencia contrataba ilustradores fijos, bajo relación de dependencia. Un poco tiene que ver con este oficio pero también con la época, donde se achicaron las empresas y se hizo habitual la tercerización. Por lo cual, no tuve trabajo de ilustración como empleado asalariado (salvo en una ocasión, pocos meses, y fue “en negro”). Así que aprendí a manejarme de ese modo, en la incertidumbre permanente y facturando cada “servicio”, pero también con la relativa autonomía que me permite decidir qué trabajos aceptar y cuáles no, bajo qué condiciones, etc. Por supuesto que esto depende de la necesidad y hay momentos en que uno se ve forzado a aceptar cosas que no elegiría, pero con el tiempo pude lograr cierto margen de maniobra. Así que, poniendo en la balanza, sigo prefiriendo trabajar de manera independiente que bajo patrón, ya que la relación con un “cliente” no es la misma que con un “empleador”, al menos en mi rubro. Sólo creo que se necesitaría un marco de derechos para cuando hay un conflicto con la empresa que te contrata. Y menos presión fiscal de parte del Estado, ya que se nos obliga a pagar impuestos aunque no tengamos ingresos, incluyendo una obra social que no funciona o no nos atiende.

En distintas ocasiones intenté participar de grupos, con el objetivo de mejorar esas condiciones, pero todas han fracasado por distintas razones (entre ellas, el “aparateo” de agrupaciones políticas, que sólo buscaban rédito partidario y pretendían imponer su agenda, que no era la mía).


Simultáneamente trato de hacer circular mis trabajos autogestivos en ferias e internet, pero no son mi fuente de ingresos principal ni involucran a otra parte. Se trata de producir de manera solitaria y vender esas producciones a particulares (libros, originales). La red social (virtual y física) ayuda bastante.



En relación con la anterior pregunta: ¿cómo y de qué manera trabajas la autoedición de tus obras?

En general trabajo solo. Dibujo, escribo, edito, diseño y a veces encuaderno en mi casa. Una vez que tengo esa maqueta armada, dependiendo del tipo de dibujo, la mando a una imprenta. En varios casos me ayudó mucho mi amigo y colega Lisandro Demarchi, que tiene un pequeño taller donde logra excelentes resultados y me permite editar bajas tiradas. Luego difundo el material por todos los medios a mi alcance y lo vendo en algunas ferias o vía web. Algunos libros los dejé en librerías, pero las condiciones que manejan (consignación, porcentajes) no me resultan favorables, así que prácticamente prescindí de ellas. Me manejo directamente sin intermediarios, del autor al lector. 


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Argentina ha vivido uno de los confinamientos más duros, y tienes una posición -como nosotros- bastante crítica contra este delirio totalitario que se ha convertido la gestión o el « management » -y está palabra no es gratuita- de la pandemia. De la noche a la mañana una vez más derechos y libertades que nos parecían indiscutibles por la condensación de todas las luchas pasadas se desvanecían en encierros, drones, salvoconductos, toques de queda, censura y linchamiento de toda postura crítica exterior a la "doxa" mediática y gubernamental… Hemos visto compañeras y compañeros de la izquierda que abrazando el discurso de la ciencia como si ésta fuera algo inamovible, como si no pudiera haber una posibilidad de debate científico pero también social sobre las medidas globales han contribuido a una forma de humillación de la palabra… Nuestro bando se ha convertido en muchos casos en abanderado o vanguardia de un civismo que no es más que una forma de controlismo…. Danos una visión de cómo vives todo esto del otro lado del Atlántico.

Tal como decís, el progresismo y la izquierda en general abrazaron el discurso oficial, apoyando el control social, las cuarentenas y ahora la inoculación masiva (sino obligatoria), sin informar los graves efectos adversos de estas “vacunas”, ni las consecuencias devastadoras de los confinamientos. Al contrario, siguen aferrados al discurso único. No han discutido la construcción de los datos (totalmente sesgados y manipulados) y se dedicaron a ignorar o a estigmatizar a quienes han planteado posturas disidentes, asociándolos con la ultraderecha. Por eso ya no los llamo compañeros. Para mí se han convertido en cómplices del enemigo, por avalar una política criminal que, lejos de cuidar la salud pública, la usa de excusa para disciplinar a la población y hacer negocios multimillonarios con la corporación farmaceútica. En la Argentina los daños sociales fueron incalculables y tanto la izquierda como los organismos de DDHH se llamaron al silencio o directamente apoyaron esta violación sistemática de derechos y libertades democráticas. Para mí no tienen perdón. Y lo peor es que algunos espacios apoyan esas políticas por pura mezquindad corporativa o afinidades partidarias. 
Me alegra ver las enormes manifestaciones contra el “pasaporte sanitario” en Europa y en otras partes. Espero que triunfe esa lucha y contagie a los pueblos de este lado del mundo. Y también que sirva para se conozcan otras postura científicas y médicas sin censura, ya que acá los medios (incluso muchos “alternativos”) están completamente alineados y se han dedicado a repetir la propaganda oficial.


Debord ya decía a finales el siglo pasado que la medicina no tenía ningún interés a defender la salud de la población contra un entorno patógeno pues esto significaría oponerse al Estado y a la industria farmacéutica. Estamos totalmente de acuerdo cuando hablas de esos « compañeros » que se han vuelto el enemigo, o de esa izquierda que se ha comportado de manera arrogante y autoritaria movilizando el discurso tecno-científico más chapucero y decadente imaginable. Pero si bien surgieron otros amigos, otros horizontes… nuestra posición -aunque ciertas máscaras están cayendo en la actualidad- ha sido ultra-minoritaria y el campo de batalla después de este episodio Covid… es cuanto menos desolador. Aquellos que parecían que estaban, ya no están, y lo peor ya no es la desconfianza sino esa sensación de vulgaridad y mediocridad que envuelve la cotidianidad de las relaciones entre nuestros contemporáneos. Uno no puede evitar cada mañana preguntarse: ¿cómo se ha podido tragar tanto? En Francia desde hace una semana que la mascarilla en exterior no es obligatoria, pero la mayoría de la gente sigue utilizándola… Esta « crisis » ha tomado un pliego más  en un « habitus » de sumisión que es… aterrador. Hay algunos ensayos, documentales, libros que están apareciendo estos últimos meses interesantes, pensamos sobre todo a ese Manifiesto conspiracionista de Coupat… ¿has pensado trabajar con todo este material, una obra que pusiera en imágenes toda esta locura de una manera cronológica y no como imágenes independientes?

La verdad que no conocía el libro de Manifiesto conspiracionista. Tengo que chusmearlo. No pensé seriamente en hacer un relato gráfico secuencial de esta pesadilla pseudosanitaria, aunque sería una buena idea. Siento que aún me faltan piezas como para armar ese gran rompecabezas (al menos si pretendo cubrir todos los aspectos involucrados). También puede pasar que se me ocurran pequeñas historias más o menos fantásticas relacionadas con la temática. Quizá "florezcan" a partir de dibujos que fueron saliendo sin grandes pretensiones. Debo reconocer que me cuesta un poco planificar proyectos personales de largo aliento. Soy muy impulsivo para dibujar. Puedo llenar un cuaderno en pocos días, pero trabajando sin pautas estrictas. En cambio, si tengo que estructurar una historia y darle una coherencia racional a todo el material, mi cabeza funciona de otra manera y demoro mucho más en dibujar (o mejor dicho, en construir cada imagen, encontrar el tono general, el estilo de los dibujos, caracterizar personajes, etc). Así que no puedo ni quiero imponerme nada hasta que no me surja una necesidad real de hacerlo y logre la claridad conceptual necesaria para contar esa historia.


 

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Nos gustaría saber cuáles han sido y son las fuentes que inspiran tu trabajo. La utilización del blanco y negro en muchos de tus dibujos, o tu trabajo de story boards nos hacen pensar que tienes una relación natural y profunda con otros artes visuales como la fotografía o el cine… aunque sabemos por ejemplo que huyes de la « precisión y corrección de la primera en el proceso creativo".

He tenido muchas influencias. Siempre me gustaron mucho los dibujantes satíricos de fines del SXIX y principios del XX (algunos franceses, como Grandville o André Gill). También dibujantes de historieta, maestros del blanco y negro (como Breccia). Y grandes clásicos del dibujo y la pintura, que han jugado con la caricatura y el grotesco, como Goya, Daumier, Tolouse-Lautrec, por nombrar algunos. Por otra parte, en la Argentina hubo notables dibujantes “de la plástica”, como Carlos Alonso, o su antecesor Lajos Szalay, que marcó una huella que se conoce como “escuela tucumana”. De todos aprendí algo, o al menos, me inspiraron de algún modo, ya sea para animarme a soltar la línea, a componer una imagen o a caracterizar a los personajes. También el hecho de trabajar para otros, o de dibujar storyboards bajo las pautas de directores audiovisuales, me ayudó a narrar de manera secuencial y a sintetizar acciones con pocos trazos.


Me gustan mucho el cine, la foto, la a literatura. También me gusta salir a dibujar a la calle, a la gente en movimiento. Todo lo que veo y leo me aporta algo y, sin buscarlo, aparece de alguna manera en mis dibujos.

En cuanto a tus influencias a muchos de nosotros tus dibujos nos recordaron a los de Alfred Kubin, no toda vuestra producción, pero si diríamos un cierto espíritu… ¿Lo conoces?

Conocía a Kubin, es genial, aunque no de mis artistas favoritos. Y no porque no merezca ese lugar, sino porque no lo estudié lo suficiente ni lo tengo presente cuando dibujo. No tengo libros suyos, por ejemplo. Además de su imaginario fascinante, es notable el uso del claroscuro. Tengo que mirarlo con atención. Suele pasar que me relacionen con artistas que no suelo mirar. Quizá esa influencia que vieron llegue por otro que sí admiraba a Kubin o que influyeron en su obra... ¿Goya, tal vez? Misterios del dibujo...

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En tu trabajo más personal tienes una forma de crear a tientas, como la de un poeta, primero manchas, líneas, quizás un ritmo o una música… pero si hemos comprendido bien, el resultado final no está definido de antemano sino que se produce al interior de ese proceso creador…

Así es, a tientas. En general no parto de una idea previa. O tengo un “rumor”, una idea muy vaga que voy improvisando en el papel, combinando formas abstractas, uniendo líneas... hasta que aparece algo que me marca un rumbo. Como si buscara animalitos en las nubes. A veces uso esos primeros dibujos como base para otros más planificados. Otras veces me gusta cómo quedan así, con los “errores” de esa primera aproximación. Es común que haga variaciones de un mismo tema, o que éstas se me impongan sin que me lo proponga.



 

Expreso Nova está en Francia y no podemos dejar de preguntarte por algo que sabemos que ya lo han hecho varias veces, por eso vamos a intentar elaborar la pregunta un poco más. Dejando de lado algo evidente que es la condena de cualquier asesinato… Qué te parece que en Francia las caricaturas de Charlie se hayan convertido en referencia en libertad de expresión cuando por ejemplo en palabras de un artículo de Ron Agustín podemos leer: El periódico -Charlie- utiliza un lenguaje violento y una iconografía que solo puede describirse honestamente como deshumanizante. En concreto, las constantes referencias por una inclinación por las representaciones de la sodomía y los estereotipos islamófobos que recuerdan los peores clichés antisemitas de la prensa nazi, por no decir caricaturas que podríamos encontrar en cierta prensa de Israel contra los palestinos o en medios del apartheid. En la época de la guerra de Argelia contra “los musulmanes”, las caricaturas no eran tan feroces. Además, varios dibujantes y editores abandonaron Charlie Hebdo en los últimos años porque encontraron que el tono del periódico era demasiado provocativo e hiriente. Mientras “Je suis Charlie” reivindicaba la libertad de prensa y más aún la libertad de expresión, cierra los ojos ante la denuncia de las voces críticas y las feroces demandas de “apología del terrorismo” contra cualquier desviación del mainstream. También hace la vista gorda ante la censura y la autocensura, que para la mayoría de los medios sincronizados en Europa es solo un lugar común. ¿Cómo viviste desde la distancia todo este debate desde las primeras publicaciones de las caricaturas en medios escandinavos y más tarde todos los acontecimientos que rodearon su publicación en Francia?

Quizá te decepcione mi respuesta pero no tengo idea de lo que está pasando con esa revista. Obviamente me enteré hace varios años del atentado que sufrieron, que por supuesto repudio, como cualquier acto de violencia contra la libertad de expresión. Pero no sé cuáles han sido los debates ni el material que está publicando, así que se me complica dar una opinión. Por lo que decís, hay de parte de ellos mucha agresividad y estigmatización de la cultura islámica, como también una permanente hipocresía frente a otros temas que debería denunciar. También me parece repudiable y no me sorprende. Acá en la Argentina también hay medios y periodistas que siguen posando de “críticos” o “rebeldes”, pero se alinearon con el kirchnerismo (que nuevamente gobierna). Se callan la boca frente al ajuste, la represión y el avance extractivista, cuando viene de ese sector político. O, como hablábamos antes, han sido cómplices silenciosos de las restricciones y el avasallamiento de derechos con argumentos “sanitarios”.

 

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